Oaxaca. Los payasos Capirucho y Señor Conejo cambiaron la globoflexia por los experimentos científicos y el show tradicional por uno en el que aprender es el centro de las risas.

Los Payasos de la Ciencia forman parte de una asociación civil que surgió como un proyecto del Consejo Oaxaqueño de Ciencia y Tecnología (Cocyt) hace cuatro años, impulsado por el entonces director de la institución e investigador, Alberto Sánchez López.

La premisa que los llevó a cohesionar la diversión con el conocimiento y que se mantiene en la actualidad consiste en demostrar que “las ciencias no son duras, sino maduras y fáciles de digerir”, explica Itzae Soriano, Capirucho, mientras se acomoda la nariz roja.

La agrupación, integrada no solo por payasos sino también por investigadores y docentes, demuestra en cada presentación que la ciencia se puede aprender de manera lúdica, por ello no solo asisten a diplomados, también los imparten de manera conjunta con docentes e investigadores.

El show
Las pelucas multicolores, los zapatos gigantes y la nariz roja que los identifica como payasos, contrasta con la seriedad de la bata blanca que portan ambos expertos en el arte de la risa.

Al ritmo de Chiquetere (sí, esa canción noventera que no dejaba de sonar en la radio), los payasos muestran cómo el centro de gravedad permite mantener una estructura en pie. Para ello, acomodan a cuatro alumnos de manera que pueden recostarse uno sobre otro y tomar sus manos, al retirarles las sillas, quedan suspendidos.

Aplausos y asombro
El espectáculo que ofrecen en la escuela primaria Juan Jacobo Rousseau, ubicada en San Lorenzo Cacaotepec, Oaxaca, a unos 20 kilómetros de la capital del estado, comienza con los estados de la materia: líquido, sólido y gaseoso (también mencionan el plasma, pero se centran en los tres primeros).

Con alcohol vertido en un bote de PET y una bomba de aire (con la que juega el Señor Conejo a acomodarla al revés, darle vueltas y seguir las instrucciones contradictorias de su compañero), Capirucho crea una “nube”. Lo que ocurre por la evaporación del alcohol y la compresión del aire, de tal forma que demuestra a los niños el paso de un estado a otro de la materia.

Los Payasos de la Ciencia ejemplifican con un experimento las fuerzas de cohesión, adhesión y tensión superficial del agua, a través de un bote que llenan con agua y tiene una malla que lo recubre, así como la realización de burbujas de gran tamaño que cautivan a los niños.

Además generan reacciones químicas que cambian el color del agua, al mezclarla con ácido clorhídrico, lo que aconsejan a los niños no realizarlo en casa debido a la peligrosidad del compuesto.

Para concluir con el espectáculo, que brindan sin costo para la escuela a través de un convenio que mantienen con el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Capirucho y Señor Conejo utilizan un cañón de vórtices para derribar objetos livianos a distancia.

Así, mientras Capirucho intenta colocar vasos de unicel, Señor Conejo los derriba a la distancia mientras golpea el cañón de vórtices.

“¿Esto es magia?”, pregunta Capirucho. “No, responden los niños y las niñas, ¡es ciencia!”. La semilla está sembrada

Fuente: http://www.cienciamx.com/index.php/sociedad/politica-cientifica/21796-aprender-ciencia-ritmo-chiquetere

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